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Archivo de la categoría: Ecología y Medio Ambiente

DOCUMENTAL: “CIUDAD DE PAPEL”

La principal problemática que se exhibe dentro de la cinta tiene correlación directa con el desastre medio-ambiental producido en el Santuario de la Naturaleza del Río Cruces, en donde la vegetación acuática y miles de cisnes de cuello negro fueron cruelmente aniquilados y exterminados por desechos contaminantes de metales pesados y otros productos químicos los cuales fueron tirados clandestinamente al río por la planta de celulosa de la empresa CELCO, ubicada en San José de la Mariquina (lugar emplazado muy cercano a la ciudad de Valdivia).

Es a partir de estos sucesos, como el conflicto ambiental impactó fuertemente en la conciencia de todas las personas (ciudadanos) u organizaciones del mundo que se encontraban dedicadas a la preservación de un medio ambiente sano y sustentable. Sin embargo, y a pesar de las intensas luchas dadas por la ciudadanía, este caso no tuvo un final feliz, pues todavía sigue envuelto en una maraña de estudios; algunos de ellos verdaderos, otros falsificados y otros que no son más que explicaciones falaces que mantienen en la completa impunidad a los culpables de ésta masacre dada al medio-ambiente, como fueron las autoridades, quienes permitieron que se llevara a cabo éste proyecto sin ningún problema y quienes son los que todavía siguen defendiendo el funcionamiento de la mortífera y nociva planta CELCO.

Para aclarar de mejor forma el contexto y hacer mayormente comprensible el conflicto a exponer, debemos destacar que CELCO es una planta de celulosa perteneciente a la empresa Celulosa Arauco, por lo que esta representa ser una constitución filial y dependiente del grupo Angelini, quien tiene a su poder la más amplia inversión forestal en nuestro país.

Tal planta de celulosa se encuentra ubicada en la provincia de Valdivia junto al río Cruces, y a unos 30 Km. río abajo se encuentra situado un lugar considerado por los expertos como paradisíaco denominado: Santuario de la Naturaleza Carlos Anwandter. Ésta es una reserva acuática de 4.877 hectáreas aprox., que corresponde a los últimos 20 Km. del río Cruces. Este Santuario de la Naturaleza se formó por consecuencia del terremoto y maremoto del año 1960, donde la tierra se hundió e inundó terrenos agrícolas en la ribera del río Cruces y Chorocamallo, fenómeno que permitió el resurgir de una espesa y frondosa flora acuática, rodeada de imponentes bosques siempre verdes, que anidan una infinidad de aves nativas y exóticas, entre ellos, cisnes de cuello negro, garzas africanas, garzas cucas, gaviotines, cuervos del pantano y taguas, además de mamíferos como el coipo y la nutria de río.[1] De ahí se entiende porqué tal humedal se fue transformando en poco tiempo, en fuente de orgullo y emblema de la belleza natural para los habitantes de la ciudad de Valdivia y sus alrededores.

Sin embargo, aquel espectáculo tan alentador se quiebra en pedazos cuando el día 30 de enero del 2004, se anuncia la iniciación y apertura de la planta CELCO, (proyecto anunciado y apoyado durante su mandato por el ex-presidente Frei Ruiz Tagle) la que se suponía debía estar sujeta a numerosas exigencias y condiciones antes de poder funcionar apropiadamente. No obstante, transcurrido apenas un mes de ejercicio de la planta, las poblaciones aledañas de San José de la Mariquina, Lanco, Loncoche y la más alejada Valdivia, elevaron de inmediato sus voces por los inaguantables olores provenientes de la planta. Sumado a las quejas de los malos olores se declararon sumarios por infracción a las condiciones ambientales anteriormente establecidas.

Fue por ello, que la Municipalidad de San José de la Mariquina inhabilitó la planta por un periodo de una semana, porque no contaba aún con el permiso municipal para empezar a realizar labores A su vez, los habitantes de las comunas afectadas, se dedicaron a interponer un recurso de protección el que fue rechazado por la Corte de Apelaciones de Valdivia por la razón de que en el primer año de funcionamiento de la planta era esperable que comenzaran a surgir tales emergencias”.

Por su parte, la COREMA, (Comisión Regional del Medio Ambiente) asignó a CELCO dos multas por incumplimiento de la Resolución Ambiental, y por otro lado, organizaciones ciudadanas presentaron un recurso de Protección en los tribunales de Valdivia, porque la empresa no había dado acatamiento a las medidas de mitigación y monitoreo de la contaminación ambiental, establecidas en la Resolución de Impacto Ambiental de la CONAMA.

Pero, al poco tiempo del funcionamiento de la planta comenzaron a aparecer una multiplicidad de cisnes muertos en el río. Asimismo, se observaba que muchas de las aves se alejaban del río e incluso llegaban a la carretera en busca de alimentos. Aquellos cisnes avistados en el río mostraban un comportamiento desorientado y nunca antes visto que se manifestaba en; una considerable baja de peso, la mayoría de ellos ciegos, incapacitados para volar, evidenciándose con ello un irreversible daño neurológico. Igualmente, comenzaron a aflorar otras clases de aves muertas y en los campos ribereños la gente reportaba la muerte de sus animales domésticos.

Frente a este escenario, el gobierno encargó a la Universidad Austral de Valdivia una investigación con el fin de saber cuales eran las posibles causas del desastre ecológico. En un avance de investigación entregado por esta institución se señalaba que los cisnes murieron de inanición (debilidad-agotamiento), es decir por la ausencia de una planta acuática, el luchecillo, que era su principal alimento. A su vez, el luchecillo desapareció por una excesiva concentración de metales pesados en el sedimento del río.

Ante la extrema gravedad de esa situación, la COREMA decidió el año 2005, cerrar indefinidamente la planta por haberse constatado una serie de graves irregularidades durante su funcionamiento. Entre ellas: el haber producido celulosa sobre el límite establecido (550 mil toneladas); el haber vertido en el río residuos industriales que superaban en mucho las temperaturas permitidas; el haber utilizado pozos para extraer agua sin la debida autorización ambiental; el haber descargado y mezclado aguas de refrigeración en ductos de aguas lluvias y el haber descargado residuos sólidos de producción en un vertedero no autorizado. Sin embargo, y casi al mes de la clausura de CELCO, la COREMA dio autorización a la empresa para reabrir la planta siempre y cuando se comprometiera a cumplir con una serie exigencias: realización de dos auditorias externas, una diaria y otra anual; un monitoreo permanente de su funcionamiento; elaboración de un plan de contingencia en caso de emergencia; y el no producir por encima de las toneladas anuales pactadas.

En su informe de febrero 2005 la CONAF (Comisión Nacional Forestal) dio a conocer que en el Santuario del río Cruces quedaban apenas 289 cisnes de los 6.000 censados en el mismo período el año 2004. Muchos de ellos han logrado migrar, al menos 600 cisnes llegaron a lagos y lagunas de la VIII Región y una cantidad significativa murió en el río Cruces.

Posterior a la reapertura hubo nuevas quejas por parte de los ciudadanos por los malos olores que aún subsistían en Valdivia. Fue así como los habitantes de San José de la Mariquina entregaron a la COREMA, fichas médicas de personas en las que se detallaban el aumento de enfermedades respiratorias, (principalmente asmas) por consecuencia de los efectos de la contaminación.

Mientras tanto, la Universidad Austral entregó a la COREMA un segundo avance de su investigación. Agregó a lo antes dicho un dato de capital importancia: La composición química del agua existente en la actualidad (cumplidas las cuatro semanas de inactividad de la planta) no presenta la misma toxicidad que probablemente tuvo en 2004. En el informe final entregado a la CONAMA a fines de abril la afirmación es contundente: El aporte de las cargas de químicos de CELCO a la carga natural del Santuario de la Naturaleza del río Cruces es significativo, cambiando la calidad del agua, aguas debajo de su efluente”. Estos cambios fueron registrados, justamente después del inicio de las actividades de la planta.

Al mismo tiempo, las autoridades de CELCO siguieron negando su responsabilidad en el desastre ecológico. No dudaron para ello, en solicitar un contrainforme al Centro de Estudios Avanzados en Ecología y Biodiversidad de la Universidad Católica. El documento que contradecía las conclusiones del informe de la Universidad Austral (desechos de planta CELCO, incluso purificaban las aguas del humedal), fue inmediatamente cuestionado por la opinión pública, el gobierno y la comunidad científica, ya que se puso en evidencia los vínculos económicos de la Universidad con la empresa matriz de CELCO. Lo paradojal de la situación anterior fue que CELCO pidió a COREMA una mitigación de las exigencias impuestas después del cierre, alegando las pérdidas sufridas por la empresa durante el cierre.

A esa altura la contaminación del Santuario de la Naturaleza del río Cruces y todas las manipulaciones de la empresa CELCO se convirtieron en escándalo político que trascendía hasta el extranjero. A pesar de ello, la COREMA le comunica a CELCO una serie de condiciones para seguir funcionando. A estas nuevas condiciones respondieron los directivos de CELCO cerrando la planta. De inmediato, comenzaron a presionar a los gobernantes chilenos para lograr una flexibilización de estas nuevas exigencias mientras persisten en su negativa a asumir responsabilidad por la contaminación del humedal. Mientras que las autoridades declaran también que la construcción del proyectado ducto (Mehuín) demoraría entre 12 y 18 meses.[2]

A pesar de que los ciudadanos exigen que la empresa reconozca su responsabilidad en la degradación del ecosistema del Río Cruces y el pleno respeto a la institucionalidad y legislación ambiental, CELCO vuelve a anunciar su reapertura. Sin embargo, esta crisis ha afectado económicamente a toda la provincia poniendo en jaque el desarrollo de la industria agro-exportadora de cerezas, lácteos y el turismo en Valdivia, y lo más importante ha causado efectos negativos en la calidad de vida de las personas y un daño medio-ambiental irremediable e insalvable sobre un área que era considerada a nivel mundial como un santuario.



[1] Disponible en: http://letras-uruguay.espaciolatino.com/cabrera_miguel/celulosa_de_celco.htm

 

[2] Disponible en: www.elciudadano.cl/2005/11/30/historia-de-una-hecatombe-ecologica/

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